

*Simpatías con nómina
*Operación Cabrito
*El silencio de Loya
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El coordinador de la 4T en el estado de Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar, le anda metiendo mucha lana a algunos sectores de Ciudad Juárez para ganar adeptos, aunque, en teoría, esa gente ya debería apoyarlo por los logros que él dice que tuvo en la frontera.
Lo cierto es que a Pérez Cuéllar nadie lo quiere en Ciudad Juárez. Si bien en su momento gozó de cierta simpatía, los juarenses abrieron los ojos cuando el alcalde abandonó la ciudad con cero obra de infraestructura, cero pavimentación y mucha corrupción, solo para invertir el erario en su precampaña anticipada por la gubernatura.
Hay quienes señalan, que presuntamente les está pagando 7 mil pesos mensuales a más de 100 líderes de colonia para intentar ganar simpatías, pero el tema también comienza a generar preguntas: ¿de dónde sale todo ese dinero? Y es que no es secreto que Cruz ha sido señalado por sus nexos con empresarios millonarios del huachicol.
Dicen que el cariño no se compra… pero en Juárez, presuntamente, ya hasta tendría tarifa mensual.
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Alan Falomir, quien aspira a la candidatura del PAN por la alcaldía de Chihuahua, se prepara con todo para coordinarle la campaña a Marco Bonilla en esta ciudad.
Es precisamente Alan Falomir, “El Cabrito”, quien está operando la visita a Juárez de algunos representantes populares que externarán su apoyo a Bonilla el próximo sábado, en el evento de nombramiento como coordinador de la Defensa de México en Ciudad Juárez.
No es una tarea fácil tener que coordinar a la gente tanto en la ciudad de Chihuahua como en la frontera, y es que, aunque allá también hay operadores del PAN, Falomir lleva un nutrido grupo para respaldar el nombramiento.
Así es como el titular de la JMAS avanza silenciosamente en su aspiración, pero ganando puntos ante la militancia blanquiazul. En política, el que quiere candidatura primero tiene que demostrar que sabe ganar campañas ajenas.
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El subsecretario de Seguridad Pública del Estado, Luis Aguirre, sustituyó a su jefe, Gilberto Loya, en una atención a medios de comunicación, en donde era obvio que el tema a tratar sería el de sus agentes detenidos por torturar y matar a un imputado.
Aunque el hecho se registró en la Ciudad Judicial y el imputado falleció en el Cereso de Aquiles Serdán, nada cambia el hecho de que fueron elementos estatales, por lo que se esperaba una respuesta contundente y definitiva para abordar el caso.
No fue así. Luis Aguirre prefirió tomar la tangente y decir que el caso se investiga, que no se puede hablar hasta desahogar las indagatorias y que, sea como sea, se aplicará la ley a quien cometa delitos.
No fue el caso del fiscal de la Zona Centro, Heliodoro Araiza, quien salió a ofrecer detalles sobre el caso, desmentir rumores y dejar claro que, en lo que respecta a la FGE, se llegará hasta las últimas consecuencias en ese y cualquier otro caso en donde se vean involucrados agentes policiales. La diferencia fue sencilla: mientras la Fiscalía dio la cara, Seguridad Pública dio la vuelta.

